Mi
segundo piano,
fue un regalo de mis padres y de mi tío José y
con él aunque no fuera un piano ni mucho menos de "primera"
tube el gran placer de disfrutar de una máquina bastante
mas estable que la de mi vieja "pianola".
Pude
escuchar como a base de estudiar, podías lograr aquella
igualdad que tanto me sorprendía en los grandes pianistas!
Lo
subí al desván o golfas, como lo llamamos en Cataluña
en la casa de mis padres en Sardanyola.
En
él instalé mi habitación que calentaba
con una una vieja estufa de carbón, "Salamandra",
durante las silenciosas noches de invierno, mientras devoraba
grandes obras maestras de la literatura y de la música.
Allí,
a oscuras,con el rojo reflejo de las llamas a través
de la mica, viajé con la música de Beethoven,
Supertramp, Mike Olfield, Richard Strauss y tantos otros...
