Después
de hacer el Servicio Militar en Sevilla, casi había acabado
la carrera cuando conocí a una fantástica chica
de la que me enamoré locamente. Ella tuvo mucho que ver
con mi futuro como músico y persona.
Con
21 años, leí en el periódico la oferta
de un trabajo como pianista en Mallorca. Fué realmente
fácil, lo conseguí en la primera entrevista, y
no por tocar bien el piano, ya que ni siquiera me escucharon!
Al
cabo de unas semanas, yá estábamos allí,
rodeados de dos impresionantes piscinas con palmeras!
Fué
un año fantástico en el que conseguí una
buena convinación. Tenía todo el día para
estudiar en mi apartamento, ya que me alquilé un piano,
y por las noches ofrecía durante tres horas un par de
recitales en público.
Aprendí
a enfrentarme al track, esos nervios que los intérpretes
sufrimos antes de dar un concierto. Por supuesto el rodaje lo
puede todo!
Esta
foto es de un concierto en Gerona, en casa de un buen amigo
mío. La noche siguiente al concierto, volvía a
tocar el el hotel Marthas, en Cala Dor, no frente a un público
tan distinguido, pero sí agradecido y entendido, ya que
siempre tocaba para turistas
alemanes...por cierto, no llegué
a bañarme ni una sola vez en aquellas piscinas, las calas
de Mallorca són mucho más bonitas y solitarias.