Carlota Garriga, en primer plano y Alicia de Larrocha junto a Luis de Arquer, durante un concierto en La Casa dels Músics en el 1.999.
Las dos maestras que forjaron su personalidad musical, aparte de Aquiles Delle-Vigne.
Carlota Garriga, discípula de Alicia de Larrocha y Frank Marshall fué su maestra desde los 15 años hasta que acabó la carrera.
"Recuerdo que llegaba a clase con las manos sucias de haber estado arreglando alguna moto y casi sin estudiar. Ella se enfadaba lógicamente, pero afortunadamente siguió dándome clases...
Alicia de Larrocha, me regaló el creer en mí y en mi sensibilidad.
El primer día que me escuchó, debía tener 16 años. Toqué un Scherzo de Chopín y las escenas de niños de Schumann.
Ella al acabar dijo en un tono lo suficientemente alto como para poder escucharlo: "Este chico es un artista!".
Al terminar el concierto todas las profesoras de la escuela me dijeron emocionadas:
Nunca dice algo así, ya puedes estar contento!!!
Realmente el que alguien de la talla de Alicia de Larrocha, una de las más grandes concertistas de nuestro tiempo creyera en mí, fué algo que me impactó.
A partir de ese momento era realmente un músico, y no un niño que toca el piano!